
Hoy hace exactamente un mes que dejé puesta mi última entrada en el blog. Normalmente escribo en fin de semana y, desde que volví de mis vacaciones, los fines de semana han estado bastante ocupados. Así que hoy me pongo a escribir de nuevo para no perder definitivamente la costumbre.
Hoy os quiero contar sobre el arroz. No sé la producción de arroz de Filipinas, y además no pretendo aburrir con datos, pero sí sé que Filipinas es el primer país importador mundial de arroz. Se come arroz todos los días y muchas veces. Como hecho significativo, baste decir que "arroz" se dice 'kanin' y que además significa "comer" (aunque el término para comida es 'pagkain'). Yo ya me he acostumbrado y tomo una ración diaria pero, claro está, lo alterno con pan. Hay gente que me mira con tristeza cenar un bocadillo (mi cena favorita para salir del paso); los camareros de "Casa Armas" en Malate me preguntan algunas veces, "¿esa es su cena?" con cara de incredulidad. Y es que en la dieta filipina -y de otros muchos países del área- el arroz es imprescindible. El pan (=tinapay, en tagalo) se come, si acaso, como 'meryenda' que son las pequeñas colaciones que los filipinos hacen entre las comidas mayores. Yo siempre digo que el pan es lo mismo que el arroz, pero estoy seguro de que nadie me cree. Hay que reconocer que el arroz blanco tiene un sabor y textura lo suficientemente neutro como para acompañar cabalmente a casi todos los platos. Mi semana laboral pasa entre comer platos españoles en el Casino Español, pasta en la pequeña cafetería del Instituto y, por lo menos dos veces en semana, arroz con algo de 'ulam' (carne, pescado, pollo, verduras, etc) en Dell's, un restaurante de comida filipina que cae cerca del Instituto. En fin, a los que no coméis arroz con esta cadencia, os animo a que, de vez en cuando, probéis a sustituir el pan por arroz blanco para acompañar vuestros platos. Está riquísimo y es muy sano, aunque aquí tiene fama de hacer "barriga". Os dejo con una magnífica foto de las plantas de arroz en el campo.





