Bueno, pues ya estamos en Manila. Siento no haber podido escribir la semana pasada pero es que, después de dos meses, me esperaba una mesa llena de papeles. Tokio quedó tan bonito como se ve en la fotografía tomada desde el autobús que me llevó al aeropuerto (si hacéis click en la foto de la izquierda veréis una magnífica ampliación). Hacía un día espléndido y daba pena dejarlo allí. Tengo que volver a Japón, sobre todo para visitar con tanquilidad Kioto. Hicimos una cena de despedida e hice las últimas fotos sobre comidas japonesas. Todos los compañeros del Instituto se han portado fenomenal conmigo, pero tengo que nombrar a Noriko que me ha ayudado en todo momento en la Biblioteca y que ha sido protagonista principal del éxito que hayamos podido tener. No deja de ser curioso que ella -siendo japonesa- hable español con un poco de acento "granaíno" y es que vivió tres años en Granada y allí aprendió español.
Y ahora ya estoy en Manila, aunque por pocos días porque pasaré las Navidades en Badajoz. Manila está como siempre, con su delicioso caos y en plena celebración de la Navidad. Aquí las celebraciones se adelantan mucho y ya hace un par de meses que están puestas las luces de Navidad (¿quién dijo crisis?). Bueno, os dejo con las últimas fotos de Tokio en el siguiente enlace:


