Hoy lunes es fiesta en España (por el Día de la Hispanidad) y fiesta en Japón (Día de los deportes). En mi primera semana en esta ciudad, además de trabajar mucho, he podido ir dando los primeros pasos para ir conociendo Tokio. El viernes pasado se celebró en la Embajada el Día Nacional de España y acudimos un montón de gente. Conocí a dos extremeños, una chiquita de Ceclavín a quien le queda poco tiempo en Tokio y un señor de Ahillones, con quien hice buenas migas, que es un flamenco en toda regla. La comida estuvo buena -aunque el jamón escaso- y los vinos también. Pudimos disfrutar de una actuación improvisada de flamenco a cargo de un grupo de cante y baile formado por japoneses. Espectacular. Terminamos en Ginza y en Roppongi más bien tarde. El domingo lo he dedicado, además de pelearme con la lavadora japonesa, a visitar el parque Ueno. Las fotos que os pongo en el enlace no hacen justicia a lo bonito que es el parque. Lo que menos me gustó fue la gran cantidad de gente que había. Me he prometido visitar los sitios los lunes que para eso los tengo libres. A la salida del parque, ya anochecido, descubrí un inmenso mundo parecido a un mercadillo y me di una vueltecita por allí pero tengo que volver otro día. En este enlace podéis recorrer conmigo, a través de las fotos, estas primeras andanzas y ver algunas fotos más hechas desde la terraza de mi apartamento y en mis bares de cabecera:
Os dejo con una foto de un churro japonés que compré el sábado y que me he desayunado tan ricamente este domingo.




