lunes, 11 de abril de 2011

Tres árboles




El azahar ha llegado a los naranjos de la avenida de Santa Marina en Badajoz que es lo mismo que decir que tanto la belleza de la flor del naranjo como su cálido perfume han llegado a mi calle. Pero hoy he estado de sakura en el parque de Ueno. Aquello era una fiesta. Estaba lleno de gente paseando y haciendo lo que creo se llama hanami que en Ueno era como un botellón pero con un cierto orden (orden japonés, por supuesto). Lo de sakura es todo un fenómeno. Aparte de una belleza poco común, sakura es una oportunidad para que los japoneses celebren su particular fiesta de la primavera. Nana me explicó el otro día que sakura puede significar tanto "el árbol del cerezo en flor" como "la flor en el árbol del cerezo" con lo cual en español podemos decir "el sakura" o "la sakura" y no nos equivocaremos de género. Nunca había visto algo parecido. En mi tierra hay muchos cerezos y, particularmente en el Valle del Jerte, se produce una explosión de belleza similar a esto que sucede en Japón. Lo bueno que tiene aquí es que es en medio de las ciudades, en rincones de los pueblos, en el campo abierto, es decir, en todas partes. Y, todavía más, que lo japoneses saben apreciarlo y celebrarlo.
Hablaba al principio del azahar y es que, cuando está en flor, es una época que merece ser vivida. Me crié con ese olor en primavera y nunca podrá salir de mi memoria. Mientras estuve en Filipinas, aparte de admirar la belleza incomparable de su bosque tropical, quedé enamorado para siempre del 'kalachuchi' un árbol frondoso, de hoja verde recia y con unas bellísimas y delicadas flores blancas con el centro amarillo. Seguramente es el árbol más bonito que conozco. Y, ahora, es el cerezo. Lo de la flor del cerezo en Japón es verdad. Es la delicadeza llevada a los extremos más sutiles. Y como los japoneses saben divertirse pero que muy bien, lo celebran por todo lo alto con buena comida y buena bebida. Este año sakura ha supuesto la renovación de la esperanza para un pueblo que ha pasado y sigue pasando por unos fatales momentos.
Os dejo con tres fotos. Las del kalachuchi y de los naranjos no hacen justicia a la belleza que tienen, además la de los naranjos no está hecha en primavera sino en invierno cuando el fruto está en sazón. Lo siento pero es que eran las únicas fotos que tenía a mano y que estuvieran hechas por mí. La de los cerezos es de hoy en el parque de Ueno en Tokio y de este paseo podéis ver más fotos que he subido en este enlace:

9 comentarios:

LUPE GARCIA dijo...

YA NO TIENES EDAD DE BOTELLON, JE,JE,JE ¡¡¡ QUE BONITAS LAS FOTOS¡¡¡¡¡ ESPERO QUE TODO BIEN Y CON NORMALIDAD ¿N0?.

UN BESO

María José dijo...

Gracias, gracias...

Anónimo dijo...

Qué preciosidad!!!

M.Paz dijo...

Precioso,precioso.¿Todo sigue bien?.Acabo de buscar en internet y viene la del cerezo como flor nacional de Japón.Así, con estas palabras.Busca, busca...
Disfruta mucho y cuídate no menos.Besos.M.Paz.

Manolo Pérez dijo...

Lupe tú sabes que yo de botellón nada. Todo bien.
María José, ahi tienes sakura para entretenerte.
Anónimo, gracias por el comentario.
Qué me gusta que vayas buscando cosas en internet, Pazu.

Gustavo Dost dijo...

Muy buena la comparación...









Quemar Grasa

Manolo Pérez dijo...

Gracias, Gustavo.

joaquin dijo...

Hola a todos!La verdad es que esto de la naturaleza es la leche.Si algo no deja de sorprenderme,es la continua novedad que nos presenta.Yo,que vivo "casi" en el campo,veo como un día los árboles,otro los pájaros otro el mar,otro las olas....a solas,a veces a oscuras, de forma candenciosa,inapelable pero a la vez,grandiosa me descubre el valor de las cosas que de verdad importan...y pensar que en los setenta iban a construir una central nuclear a diez minutos andando de mi hotel..........Un abrazo

Manolo Pérez dijo...

Joaquín, efectivamente, así es la naturaleza. Es más, eso es lo bueno que tiene la naturaleza. Y eso es lo que de verdad importa.